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Ni dolarización ni salida rápida del cepo: en campaña insólita, los candidatos se bajan de sus promesas antes de asumir

En una Argentina en crisis, en medio de un proceso inflacionario que empeora día a día, y sin demasiadas ideas convincentes de cómo mejorar la situación, ocurre lo más insospechado: los candidatos presidenciales abandonan sus promesas electorales antes de ganar y ponerse la banda presidencial.

Sucede lo que nunca antes: los candidatos ya no esperan a llegar a la Casa Rosada para postergar sus juramentos. Los traicionan antes, lo que en definitiva habla de la gravedad de la crisis, de un escenario social muy frágil y de la falta de ideas para resolver el lío y volver a una economía sustentable sin agravar antes los desequilibrios.

Javier Milei consiguió siete millones de votos en todo el país subido a la idea de una dolarización inmediata de la economía. Bajo la idea de la estabilidad ganada durante la década de convertibilidad durante los años ‘90, el libertario prometió dar un paso más allá: la dolarización lisa y llana.

Ayer, Milei se vio obligado a salir al cruce de uno de sus referentes económicos -Darío Epstein-, quien el día anterior dijo directamente que «sin dólares en el Banco Central no se puede dolarizar».

Diana Mondino, otra de las referentes del libertario, admitió directamente que «no sabemos cuándo se podrá liberar el cepo».

Milei apuntó, al pasar, que una dolarización debería realizarse a un tipo de cambio de mercado, hoy en $730. Con reservas negativas por unos u$s10.000 millones, las cuentas no dan, ciertamente.

 

«Un salto al vacío«, le respondieron desde el peronismo y desde Juntos por el Cambio, acaso la única vez en varios años en que los protagonistas de la grieta «K-Anti K» se pusieron de acuerdo.

Hasta hace pocas semanas, Patricia Bullrich prometía una «salida rápida» del cepo, dando a entender que la unificación cambiaria sería una de sus prioridades en caso de triunfar en octubre, o bien en el balotaje. Lo mismo dijo en público Luciano Laspina, su máximo referente económico hasta la semana pasada.

Sergio Massa le pelea infructuosamente a la inflación en el día a día, y se vio obligado a aceptar una devaluación para que el Fondo Monetario apruebe la última revisión y le transfiera unos pocos dólares, que servirán apenas para pagar los vencimientos al organismo.

Cepo al dólar y volatilidad: expectativa de fin de ciclo

Cualquiera que siga de cerca la dinámica económica tiene una única certeza: entre fines de octubre y diciembre, cuando asuma el próximo jefe o jefa de Estado, se habrá acabado una época en la Argentina.

Un ciclo que lleva más de una década de irregularidades. Exactamente desde que Cristina Kirchner colocó el primer cepo cambiario, allá por noviembre de 2011.

El intento de Mauricio Macri por acomodar a la economía en una realidad sin restricciones desembocó en una crisis de deuda y en el regreso del Fondo Monetario, en medio de una corrida cambiaria que al día de hoy no terminó.

 

Lo que viene será distinto, sin dudas, y lo que están buscando los candidatos es la receta para estabilizar la economía.

Carlos Melconian, el flamante portavoz económico de Bullrich y potencial ministro, ya dio a entender que las regulaciones cambiarias continuarán en caso de que Juntos por el Cambio gane en noviembre.

«Vas a tener los dólares que quieras, pero (el tipo de cambio) no va a ser libre y flotante desde el primer día. Y todo lo ligado a alimentos y olla popular va a tener todavía un precio administrado», dijo.

La mención del hombre de la Fundación Mediterránea da cuenta de un probable desdoblamiento cambiario, algo que el actual Gobierno descartó cuando Martín Guzmán todavía se encontraba en el ministerio de Economía.

Melconian definió que con Bullrich en la Casa Rosada se instalará «un nuevo régimen cambiario» y que habrá «elección y convivencia de monedas». Pero ejemplificó: «No una competencia, porque la competencia entre el dólar y el peso es el Manchester City contra El Porvenir de Gerli».

Descartó una dolarización: «Para dolarizar no hay cero, hay menos 10.000. El Banco Central está quebrado, su patrimonio es un invento. No hay ninguna chance de dolarizar la economía en Argentina».

El debate sobre el futuro de la economía

 

Salvo por la efusividad de Milei, hoy en día empieza a percibirse una moderación en la discusión pública sobre lo que viene en la Argentina. Una especie de verdadero respeto por la crisis actual. A diferencia de 2015, e incluso en 2019, donde se prometía un paraíso económico, ahora se sabe que cualquier mal paso podría derivar en un agravamiento de la crisis.

La sociedad, tras 12 años de fórmulas fallidas y empeoramiento del nivel de vida, luce exhausta y con necesidades reales. El índice de pobreza, que ya roza el 50%, es el peor registro de esa fragilidad.

En este contexto, y a medida que avanzan los días para el 22 de octubre, y con los tres espacios políticos mayoritarios con chances de llegar a la Casa Rosada, la racionalidad económica va ganando espacio en la campaña.

Más que vender espejitos de colores, los candidatos deberán asegurarle a la población la fórmula más sensata para llevar a la economía hacia un escalón más soportable para todos.

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